El auge de la inteligencia artificial como apoyo en la salud mental: "No puede sustituir a un psicólogo".
La IA ayuda a gestionar la ansiedad y el estrés mediante aplicaciones, pero los expertos recuerdan que no sustituye la atención profesional ni el contacto humano.
29.04.2026 - NOELIA MARTÍNEZ GARCÍA
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En los últimos años, la inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser algo raro o del futuro y ahora está en todas partes. Por ejemplo, en asistentes virtuales o apps del móvil. Uno de los sitios donde más se está usando es en la salud mental, que desde la pandemia se ha vuelto un tema muy importante.
Cada vez más gente usa aplicaciones con IA para hablar de sus problemas, intentar relajarse o simplemente no sentirse sola. Estas apps funcionan como chats que parecen conversaciones reales. Lo bueno es que están disponibles todo el día, muchas son gratis o baratas y no tienes que pedir cita.
Para algunas personas, esto les viene bien en momentos concretos. Por ejemplo, si alguien está interesado, puede encontrar ejercicios de respiración, consejos o mensajes que animan. Además, algunas apps analizan cómo escribes para ver si puedes tener ansiedad o depresión.
Pero los expertos insisten que la IA no puede sustituir a un psicólogo. Un profesional no sólo escucha, también entiende mejor lo que tienes, tu situación y cómo actúas. La empatía y el trato humano son cosas que una máquina todavía no puede copiar del todo.
También hay riesgos. Algunas personas pueden acostumbrarse a hablar solo con estas apps y no buscar ayuda profesional cuando de verdad la necesitan. Y otro problema es la privacidad, porque la información que compartes puede ser bastante personal.
Aun así, muchos especialistas creen que la IA puede ser útil como apoyo. Puede servir como primer paso para quien no se atreve a ir a terapia o como ayuda entre sesiones con un psicólogo. Incluso podría ayudar en sistemas de salud con mucha gente esperando.
Por lo que, la inteligencia artificial puede ayudar en la salud mental, pero no sustituye a los profesionales. Lo importante es usarla como complemento y no olvidar que el contacto humano sigue siendo clave cuando hablamos de emociones.


