Cuando la inteligencia artificial entra en clase.
Entre oportunidades para aprender mejor y riesgos como el plagio, los deepfakes y la dependencia tecnológica, en las clases enfrenta un cambio sin precedentes.
29.04.2026 - RUTH ANALIA REYES SANABRIA
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La inteligencia artificial está cada vez más presente en la educación, y eso provoca que muchos nos preguntemos si de verdad ayuda o si puede ser un problema en clase.
Además, los temas más importantes son los de la ética y la autoría. La IA puede servir para ayudarnos a entender mejor las cosas, sacar ideas o mejorar textos, pero el problema aparece cuando alguien entrega un trabajo hecho casi por completo por una IA sin haberlo trabajado de verdad. Ahí es donde se cruza la línea entre la ayuda y el plagio.
También está el tema de la desinformación y los deepfakes. Hoy en día se pueden crear vídeos o imágenes que parecen reales, pero en realidad no lo son, y eso nos puede confundir mucho. Por eso es importante aprender a comprobar la información y no creerse todo lo que vemos en internet.
Los asistentes virtuales también nos pueden ser útiles en el estudio, porque ayudan a resolver dudas o explicar cosas de otra forma. Pero, si abusamos de ellos, también podemos acabar dependiendo demasiado de ellos y dejar de pensar por nuestra cuenta.
Aun así, la inteligencia artificial también tiene cosas muy buenas. Puede ayudar a que cada estudiante aprenda a su ritmo y de una forma más individualizada. El problema no es la herramienta, sino cómo la utilizamos.
La IA no es ni buena ni mala por sí misma. Puede ser una gran ayuda en las clases, pero todo depende de cómo lo usemos y de recordar que aprender también implica esfuerzo propio.


