León XIV desafía a la Feria del Libro de Madrid, sin noticias aún sobre cierres o desvíos: "Nos preocupan mucho los autores de fuera que conocen peor la ciudad"
El fin de semana clave de la inmediata cita literaria coincide con la gran misa en Cibeles, que dificultará el acceso y el tránsito hacia el Retiro
15.05.2026 - ERIC MARCO CABALLERO
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A los retos que encara la feria del libro de Madrid cada año, se suma uno más para la inmediata edición: la visita del Papa León 14. Otra prueba trascendental, al estilo de las 12 de Hércules, pues alzar las casetas en 85 ocasiones no es nimio de por sí: en un entorno con una protección histórica como Bien de Interés Cultural (BIC) y, desde 2021, como Patrimonio Mundial de la UNESCO, y bregando entre los diversos intereses del sector editorial, las inclemencias meteorológicas e, incluso, con una pandemia y un público exaltado -. «Somos gente resistente», lanza Eva Orúe, directora de la feria, consciente desde la organización de ese fin de semana clave en la cita literaria, que coincide, sobre todo, con la celebración del Corpus Christi del domingo 7 en la plaza de Cibeles, con una gran misa y una procesión eucarística, que influirá en la movilidad y en la seguridad de la zona.
«Se prevé una participación masiva y, lógicamente, sospechamos que nos va a afectar. Pero cómo en concreto no lo sabemos. Ni el Ayuntamiento de Madrid ni la delegación del Gobierno nos han transmitido nada de momento» explica Orúe, sobre esa inquietud del gremio ya despuntando. No disponen de directrices sobre los dispositivos diseñados, y aún cocinándose, para la fecha en rojo, pese a que está previsto que la presentación oficial de la feria sea el próximo martes, nueve días antes de su puesta en marcha, del 29 de mayo al 14 de junio. «Nosotros les hemos dicho a los expositores que algo pasará y que estamos a la espera de que las autoridades competentes nos transmitan la información. Hemos preguntado si nos podían trasladar algo, respecto a los cierres de estación y de las puertas y los cambios de líneas de autobuses, porque nos podemos imaginar qué va a ocurrir», adelanta.
El pasado año la feria ya se estrenó en soportar el cierre del Retiro durante el mismo día de la inaguración debido al calor extremo y el protocolo municipal que regula el parque, desatando sus dosis de indignación y de irónica resignación entre los participantes, y en esta ocasión serán esos tres días del Sumo Pontífice en la capital lo que aviva el runrún de alarma en la cita librera. Tanto entre quienes deban atravesar el meollo congestionado del Centro para alcanzar sus puestos en el Paseo de Coches, como entre quienes necesitan de Cercanías y otros transportes para la inmersión. O los autores y autoras: «Nos preocupan mucho también», incide Orúe, «porque vienen de fuera y conocen peor la ciudad y hay que darles una explicación detallada de cómo llegar», para no sucumbir en el intento. En el ducho equipo de la feria, «hay quien recuerda un año que había una maratón y, efectivamente, mucha gente llegó tarde, tanto para abrir casetas como para participar en las actividades». Avisado queda a quien corresponde, pese a que la pleamar nunca fue tan imperiosa. Añade la directora: «También coinciden los conciertos de Bad Bunny y eso ha subido extraordinariamente los precios de los hoteles».


