La fotovoltaica consolida su reinado absoluto y tira del carro de las renovables en toda la Región.
Los datos oficiales confirman que la energía solar humilla al resto de fuentes limpias gracias a las horas de radiación y la madurez técnica local
19.05.2026 - David López Guisado
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A estas alturas de la película, negar que Murcia es el verdadero motor solar de la península ibérica es estar completamente ciego o querer tapar el sol con un dedo. Los últimos informes del sector confirman lo que era un secreto a voces en los polígonos: la energía solar fotovoltaica ha metido un acelerón histórico en el mix energético, barriendo de un plumazo y humillando sin miramientos a la eólica, la hidráulica o la biomasa, que se han quedado estancadas como meras anécdotas estadísticas. La ventaja competitiva de nuestra tierra no radica únicamente en que aquí Lorenzo pegue con más rabia y durante más días al año que en el norte de Europa, que al fin y al cabo es un regalo de la geografía y no mérito propio.
El verdadero valor diferencial es que en las últimas dos décadas se ha consolidado en la Región una red brutal de industria auxiliar. Hablamos de pymes locales expertas en el mantenimiento, la limpieza automatizada con drones y el desarrollo de software para exprimir hasta el último kilovatio. Esta madurez técnica permite que las plantas murcianas tengan un rendimiento muy superior al de otras comunidades autónomas. Las renovables han dejado de ser ese complemento bienintencionado para quedar guay en las cumbres del clima; hoy por hoy son el pulmón financiero que sostiene el crecimiento de la industria pesada y la agroalimentación, demostrando que la ecología bien entendida da de comer a miles de familias de la huerta.


