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REDACCIÓN: Yaneli Romero Nina, Cristal Soler Ramos, Maily Julieth Torres Vega, Daniel Eduardo Castro Andrade

Ecuador jugará la fase de grupos bajo amenaza de calor extremo.

Ecuador jugará la fase de grupos bajo amenaza de calor extremo.

Un informe científico advierte que el combinado ecuatoriano jugará la fase de grupos en ciudades con alto riesgo de calor para futbolistas y aficionados durante el torneo en Norteamérica.

19.05.2026 - YANELI ROMERO NINA

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La Selección de Ecuador afrontará un Mundial 2026 marcado por el calor extremo.

La participación de la Selección de Ecuador en el Mundial 2026 no solo estará condicionada por el nivel futbolístico de sus rivales, sino también por un enemigo silencioso: las altas temperaturas que se esperan en varias ciudades de Estados Unidos durante el torneo.

Un reciente informe elaborado por la organización científica World Weather Attribution (WWA) ubicó a Ecuador entre las selecciones que disputarán la fase de grupos en condiciones climáticas más exigentes. El torneo, que comenzará el 11 de junio de 2026, se desarrollará en pleno verano norteamericano, una época caracterizada por temperaturas elevadas y altos niveles de humedad.

La Tri compartirá el Grupo E con Costa de Marfil, Curazao y Alemania. Sus encuentros se jugarán en Filadelfia, Kansas City y Nueva York/Nueva Jersey, ciudades que aparecen entre las sedes con mayor riesgo de estrés térmico para los deportistas.

El debut ecuatoriano será el 14 de junio frente a Costa de Marfil en Filadelfia. Luego enfrentará a Curazao el 20 de junio en Kansas City y cerrará la fase de grupos ante Alemania el 25 de junio en Nueva York/Nueva Jersey.

Uno de los puntos que más preocupa a los especialistas es que ninguno de los estadios donde actuará Ecuador cuenta con sistemas completos de climatización. Según la WWA, esto incrementa significativamente la posibilidad de que los futbolistas compitan bajo condiciones consideradas peligrosas por el índice WBGT, una medida utilizada internacionalmente para calcular el impacto real del calor sobre el cuerpo humano.

A diferencia de la temperatura convencional, el WBGT toma en cuenta factores como la humedad, la radiación solar y la circulación del viento. Cuando este índice supera los 26 °C, el organismo comienza a tener dificultades para disipar el calor, aumentando el riesgo de agotamiento, deshidratación y golpes de calor.

El sindicato mundial de futbolistas, FIFPRO, considera que desde ese umbral deberían aplicarse pausas obligatorias de hidratación y protocolos especiales. La FIFA confirmó interrupciones de tres minutos por cada tiempo, aunque varios expertos consideran insuficiente esa medida y sugieren descansos más prolongados.

El informe estima que aproximadamente uno de cada cuatro partidos del Mundial podría jugarse en condiciones superiores a los 26 °C WBGT. Incluso existen escenarios donde ciertos encuentros superarían los 28 °C, un nivel que algunos especialistas consideran directamente inseguro para la práctica deportiva de alta intensidad.

La situación representa un desafío adicional para Ecuador porque gran parte de sus figuras militan en Europa, donde las temperaturas suelen ser mucho más bajas durante la temporada. Jugadores como Moisés Caicedo, Willian Pacho, Piero Hincapié o Jeremy Sarmiento están acostumbrados a climas fríos o templados en Inglaterra, Alemania o Francia.

En contraste, futbolistas que actúan en ligas americanas, como Enner Valencia en México o Alan Franco y Ángelo Preciado en Brasil, poseen una adaptación más cercana a ambientes cálidos y húmedos, algo que podría resultar importante durante el campeonato.

Diversos estudios médicos sostienen que el cuerpo necesita entre una y dos semanas para aclimatarse correctamente al calor extremo. El problema para muchas selecciones europeizadas será el poco tiempo disponible entre el cierre de las temporadas y el inicio del Mundial.

Además del impacto físico, las altas temperaturas también pueden influir directamente en el rendimiento deportivo. Equipos sometidos a calor intenso suelen reducir la presión alta, disminuyen la intensidad de los recorridos y administran más el esfuerzo para evitar desgaste prematuro. Eso podría modificar incluso el planteamiento táctico de varios entrenadores.

Kansas City y Miami aparecen entre las sedes más preocupantes del torneo. Aunque Ecuador no jugará en Miami durante la fase de grupos, la ciudad registra históricamente niveles extremos de humedad en verano. Incluso algunos partidos programados en horario nocturno podrían desarrollarse bajo condiciones límite.

La preocupación no se limita a los futbolistas. Miles de aficionados también estarán expuestos al calor durante traslados, entrenamientos y festivales organizados alrededor de los estadios. En ciudades como Dallas y Houston, donde habrá actividades masivas al aire libre, las autoridades sanitarias ya estudian protocolos especiales de hidratación y atención médica.

La propia final del Mundial, prevista para el 19 de julio en Nueva York/Nueva Jersey, tampoco escapa al riesgo climático. Según el estudio, existe una posibilidad real de que se juegue bajo temperaturas cercanas a niveles considerados peligrosos.

Los científicos relacionan directamente este escenario con el avance del cambio climático. Comparado con el Mundial de Estados Unidos 1994, el riesgo de calor extremo prácticamente se duplicó. La temperatura global del planeta ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, y eso comienza a tener efectos visibles también en las grandes competiciones deportivas.

Para Ecuador, el reto será doble: competir al máximo nivel y adaptarse rápidamente a un contexto climático que podría convertirse en uno de los protagonistas silenciosos del Mundial 2026

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