Un apagón repentino ha dejado a la España peninsular a oscuras.
Un apagón en España peninsular y en partes de Francia y Portugal provocó una situación inesperada.
29.04.2025 - Helena Mahiques Rovira
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El día 28 de abril a las 12.30, un apagón dejó a los habitantes de la España peninsular, Andorra y parte de Portugal y de Francia sin electricidad.
Al principio, la gente no sabía lo que pasaba. Las luces de los domicilios, la electricidad y los semáforos dejaron de funcionar. El pánico y el caos se expandió. Poco a poco, corrió la voz de que había sucedido un apagón general. Las empresas de electricidad se pusieron enseguida a investigar cómo sucedió este hecho pero, hasta hoy, no se ha averiguado la causa. La energía que llega a nuestras casas y pueblos hoy en día proviene en gran parte de las energías renovables. Estos días de calor, hasta el 70% del total es producida mediante energías renovables, mayoritariamente las energías solares y eólicas.
El apagón provocó que las personas viviéramos un día más sostenible, ya que, al no funcionar la electricidad, tuvimos que utilizar la luz natural, velas o linternas, ahorrando así energía, y vivir un día libre de aparatos electrónicos, como móviles u ordenadores. Esto puede ser sorprendente para una buena parte de la sociedad actual, pero no es tan distinto a como viven aún algunas personas, especialmente en los pueblos y zonas más rurales.
Evidentemente, las consecuencias negativas fueron muy destacadas:
El apagón produjo un caos en los medios de transporte, especialmente en las principales ciudades como Barcelona, Madrid y Murcia, ya que, al dejar de funcionar los semáforos, se produjo un colapso en el tráfico, obligando a los conductores a ser prudentes. También hubo problemas en los aeropuertos, puesto que las pantallas de información dejaron de funcionar, dejando a las miles de pasajeros inseguros porque no sabían si sus vuelos experimentarían un retraso o directamente serían cancelados. Diversos comercios tuvieron que cerrar sus puertas o continuar trabajando sin poder vender productos calientes o fríos y sin poder cobrar con tarjeta. Afortunadamente, los hospitales tienen un sistema autónomo para generar electricidad que les permitió continuar, cuanto menos, los servicios de emergencia.
Esperemos que pronto se sepan los motivos por los cuales se provocó el apagón para poder solucionarlo, pero sería aconsejable ser precavidos y tener en casa una radio con pilas y una linterna por si acaso. Por otro lado, esta experiencia nos demostró que deberíamos aprender a no depender tanto de los aparatos electrónicos.


