Publicidad: ¿realidad o engaño?
Las grandes empresas realizan fotografías que se encuentran, en algunos casos, a años luz de la realidad del producto con la que nos topamos al comprarlo. Pero ya es demasiado tarde, y, una vez más, hemos sido víctimas de la publicidad engañosa que presume de sus productos altamente retocados, ya sea con programas informáticos, o con materiales no comestibles, incluso en los anuncios de alimentos.
03.03.2019 - Marina López García
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Palitos de madera, cartón, e incluso laca capilar pueden esconderse en la imagen publicitaria de nuestra comida favorita, pero luego la realidad es completamente diferente.
A menudo, somos engañados por los vendedores que inventan nuevas formas de hacer que el producto anunciado parezca mucho más jugoso, voluminoso, y apetecible en la fotografía publicitaria de lo que en realidad es.
A esto se le llama ser una víctima de la publicidad engañosa, y a menudo, lo somos. Tal vez no nos damos cuenta de que esas pancartas ubicadas en los muros de las calles, o las que se esconden tras un cristal en la estación de metro, o los numerosos spams que nos disturban interrumpiéndonos en mitad de una conversación que estamos teniendo en el teléfono móvil también son publicidad engañosa y falsa, en la mayor parte de los casos.
Aunque muchos negocios utilizan este método para llamar la atención del receptor, son las empresas de comida rápida las que se llevan el galardón principal, según numerosos estudios. Y es que las habmburguesas, los perritos calientes o hot dogs, las patatas fritas, los sandwiches y los nugets y alitas de pollo siempre se ven mejor con una capa de laca para el pelo por encima.
También, me gustaría recalcar que actualmente, la repercusión de este tipo de publicidad, nos afecta sobre todo a los adolescentes y niños, que, sin pensarlo, al ver un producto con buen aspecto y presentación, sentimos la necesidad de comprarlo.
Las modas y tendencias, también facilitan la venta de productos y mercancías innecesarias y engañosas, como los teléfonos móviles de marca, que a veces no son tan buenos y fabulosos como nos lo venden; o la ya mencionada comida rápida o comida basura, que además perjudican seriamente nuestra salud; o la ropa que marca tendencia, y que luego no tiene apenas calidad.
Así que, espero que este artículo le haya servido para comprender que lo que vemos no siempre es la realidad, y que muchas empresas tratan de engañarnos constantemente con el fin de que compremos sus productos.


