¿De verdad creemos que sabemos como afectan a nuestro organismo?
Nuestro cuerpo no se merece que le hagamos sufrir tanto con las drogas y el alcohol
15.05.2017 - Paloma Martínez, Miriam Gallardo, Diego López, María Carrasco, Teresa Bernal, Candela Sánchez y Ángela Hernández
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Las drogas y el alcohol son sustancias cuyo consumo puede producir dependencia, estimulación, depresión del sistema nervioso central, o bien influir en el comportamiento o el ánimo de la persona.
Este tema es de importancia vital sobre todo en edades comprendidas entre los 14 y los 21 años, en las que se inician con estas sustancias, al tiempo que conducen ciclomotores o acompañan a amigos de mayor edad, con coche, en las salidas de fines de semana. Por ello la prevención es básica, y la ayuda de familiares es también fundamental.
La cuestión primordial y el gran problema es que para pasar de ?controlar? las drogas, a estar ?enganchado?, hay sólo un paso, una débil línea que no sabemos cuándo la vamos a cruzar. A ello hay que añadir que los adolescentes tienen la errónea percepción de que es tan peligroso consumir un paquete de tabaco diario como consumir cocaína o heroína esporádicamente.
Si a estas sustancias le añadimos la velocidad el cóctel puede ser mortal.
Se debe entrenar en el proceso de toma de decisiones razonada, proporcionando información adecuada y veraz sobre las sustancias y los efectos de su consumo. También a desarrollar la capacidad asertiva de la persona (saber decir no) ante estas sustancias.
Los lugares de ?marcha? a menudo se asocian también a conductas adictivas y peligrosas que es importante controlar y limitar, máxime si se tiene en cuenta su relación con los vehículos.
Algunas razones por las que se consumen drogas y en especial por lo que se suele empezar con ellas son:
- La curiosidad. Querer saber qué se siente al consumir drogas, qué puede pasar si se prueban.
- La presión. Querer sentirse aceptado en un grupo de amigos o de iguales. En ocasiones el grupo consume alcohol o drogas y para pertenecer a ella hay que consumirlas. La necesidad de pertenencia que se tiene se traduce entonces en aceptar esta situación, pese a conocer el riesgo que conlleva.
- La imitación. Intentar imitar estilos de personas a quien se admira y adaptarlos a la personalidad de cada uno, personas que en muchas ocasiones se presentan como victoriosas socialmente y que aparentemente se observa que no les afecta lo que consumen.
- El alivio de dolencias. Por el efecto obtenido, ya sea alivio en lo físico o en lo emocional, disminución del cansancio, del hambre o de las tensiones.

