Mi periódico digital
Edición de VOCES ADOLESCENTES
Hemerotéca del grupo VOCES ADOLESCENTES


ALCOHOL, DROGAS Y CONDUCCIÓN

El alcohol se asocia a un mayor riesgo de accidentes de tráfico. Los fines de semana y las épocas festivas son malos aliados de la carretera.


Las drogas son malas en la carretera.
16.11.2009 - Nuria Moreno Giménez -
Vota:
  • Current rating
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
Comparte esta noticia »Añadir a mi blogGuardar en mis favoritos de Del.Icius.de Añadir a Bookmarks de Google Guardar en favoritos de My Yahoo Enviar a Menéame

Envía la noticia

Cerrar
Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas
Nombre Email remitente
Para Email destinatario


El consumo de drogas y alcohol es una de las mayores preocupaciones de hoy en día, especialmente al ser una de las principales causas de accidentes de circulación. Poco a poco se han ido endureciendo las medidas para combatirla. Entre estos medios se encuentra la acción de la Policía para detectar la conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas o drogas.

En este sentido, la Policía Local desempeña un importante papel, pues es la encargada de garantizar la seguridad del tráfico en el interior de las ciudades. La Policía Local de Murcia se enfrenta cada fin de semana a este problema y debe instalar diferentes controles de alcoholemia. La pasada madrugada del día 14 de noviembre, la Policía Local de Murcia tuvo la amabilidad de permitirnos presenciar cómo se desarrolla un control de alcoholemia.

Pasadas las 2 de la madrugada se montó el dispositivo. El primer punto importante es el que se refiere a la elección del lugar en que debe instalarse, ya que tiene que ser poco visible desde lo lejos y no permitir que los conductores puedan escapar por otras vías. Pero sobre todo, ha de instalarse en un lugar seguro en que no corran riesgo ni conductores, ni peatones ni los policías que intervienen.

Nos acercamos en el coche al control. Efectivamente, cuando vimos la señalización ya no era posible ir por ninguna otra vía sin cometer gravísimas infracciones de circulación. Era como una ratonera. Llegamos donde estaban los primeros policías, que miraron dentro del coche alumbrando con sus linternas y nos dejaron pasar. Aparcamos y fuimos al control. Cuando llegamos nos recibió el Oficial D. Juan Carlos Ibáñez, y D. Manuel Zamora, el policía al que después entrevistamos. Lo primero que preguntamos fue sobre el criterio seguido para parar a los conductores y someterles a las pruebas de alcoholemia. Nos dijeron que normalmente es aleatorio, pero que, en ocasiones, el modo de conducir  les dice la influencia del alcohol en el conductor.

Varios conductores habían dado ya positivo. Había alguno que se negaba a soplar. Llamaba la atención que había guardias con pequeños aparatos haciendo pruebas a los conductores que iban parando. Otros conductores tenían que apartar sus coches y acudir al interior de una furgoneta donde volvían a soplar en un aparato mucho más grande. Nos explicó el Jefe, que los aparatos manuales -los pequeños- se usan para saber inicialmente si puede haber o no índice ilegal de alcoholemia. Si alguien da positivo en esos aparatos, entonces, pasa a hacer la prueba en el otro equipo, que es de mucha mayor precisión y está calibrado oficialmente. En realidad, las pruebas con valor legal son las que se hacen con este segundo equipo. Se hacen dos pruebas con una diferencia entre ellas de 10 minutos. La razón es la de que la alcoholemia evoluciona en tres fases. Primero, ascendente, después una meseta en que el índice de alcoholemia se mantiene y por último descendente. Sólo si las dos pruebas dan positivo se inicia procedimiento contra el infractor. Cuando los dos tests dan positivo se ofrece al infractor la posibilidad de ir al Hospital a extraerse sangre para un análisis (se llenan tres tubos de sangre, de los que dos se envían a laboratorio y otro se le da al interesado por si quiere hacer un contranálisis).

Si hay alcoholemia positiva, los procedimientos pueden ser de dos clases, administrativos y penales. Por regla general, por encima de un índice de 0,6 mg/litro de aire expirado la infracción es penal y el atestado (informe) de alcoholemia se debe enviar al Juzgado de Instrucción. Por debajo, salvo que la persona tenga unos signos muy claros de alcoholemia o de haber consumido drogas, la infracción es administrativa y supone el pago de una multa y la pérdida de puntos del carnet de conducir.

La negativa a realizar el control es una situación frecuente que mucha gente piensa que le puede beneficiar. La realidad, sin embargo, es que esta actitud no sólo no sirve para nada sino que es muy perjudicial. Por un lado, la negativa a realizar la prueba se considera delito. Por otro, si el conductor presenta síntomas de embriaguez o de haber consumido drogas, el informe de los agentes sobre su estado puede servir de base para una condena. O sea que no sólo no se libran de al alcoholemia sino que consiguen cometer otro delito.

Al rato de estar en el control, el resultado no era muy bueno. ¡El 50% de las pruebas realizadas había dado positivo!

Otro problema es el de los coches. Si no hay un conductor sobrio que pueda llevarse el coche, ha de venir la grúa y llevárselo. En este caso, el conductor además ha de pagar la grúa.

Manuel Zamora, uno de los guardias que se ocupaba del control, lleva más de 27 años en el Cuerpo y 7 en Atestados. Nos cuenta que el destino en Atestados es una especialidad dentro de la Policía Local, y se dedican fundamentalmente a hacer informes sobre accidentes de tráfico y alcoholemias. Ya no se ocupan de asuntos de seguridad ciudadana porque hay un grupo especial compuesto por guardias jóvenes, grandes y fuertes, como los hombres de Harrelson. En los controles de alcoholemia no suele haber problemas de orden público. La gente normalmente acepta bien lo que está ocurriendo y las consecuencias de conducir con alguna copa de más.

El grupo de atestados actúa sólo en supuestos de cierta gravedad. Salvo que se monte un control como éste, las patrullas de policía,  que suelen patrullar la ciudad en pareja, llevan un aparato alcoholímetro pequeño. Si alguien hace algo raro, o está implicado en un accidente, le hacen soplar. Si da positivo, le llevan al cuartel o les llaman a ellos para que vayan al lugar de los hechos a hacer el atestado.

Por lo que se refiere a las drogas, el aparato para detectarlas no es fiable. Ellos notan enseguida cuando alguien ha consumido drogas y le invitan a acompañarles al hospital para hacer pruebas. Si se niegan, cometen el delito de negarse a someterse al test y, además, pueden ser condenados por conducir bajo la influencia de las drogas sobre la base de su atestado y su declaración como testigos en el Juzgado.

Nos despedimos del Grupo de Atestados con la sensación de que hacen un trabajo muy serio. A pesar de todo, también hemos podido comprobar que muchos conductores siguen llevando el coche habiendo bebido. 

No hay ningún comentario sobre esta noticia, sé el primero en comentarla.

Comenta esta noticia

*(Campos requeridos)

Código de confirmación visual (*Es sensible a mayúsculas y minísculas):

Nombre *(obligatorio)


e-mail *(obligatorio)



Mensaje *(obligatorio)


 DESCÁRGATE EL CARTEL DEL CONCURSO
Cartel concurso escolar Mi Periódico Digital
 




http://www.laverdad.es/murcia/

© LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Registro Mercantil de Murcia, Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción 1ª, C.I.F.:B73096802.